El viernes la respuesta del público fue impresionante, con
una asistencia masiva. El sábado, aunque la lluvia adelantó su llegada, la
multitud no se desanimó. Y el domingo, reformulación mediante, la plaza se
colmó como no se veía desde hacía años. Este fenómeno no solo fue un testimonio
del entusiasmo de los habitantes de Hernando, sino también de la acertada
decisión de mantener la agilidad en las presentaciones y en los cambios de
escenario.
La Calidad Artística y la Participación de Grandes
Nombres
La calidad de los espectáculos fue otro de los grandes
puntos destacados de esta edición. La participación de artistas consagrados
como Los Tipitos, Magui Olave, Destino San Javier, y Ángel
Carabajal con “Bien Argentino”, quienes dejaron todo sobre el escenario,
sumó un gran valor a la fiesta. Cada uno, con su estilo único, conquistó a un
público que los recibió con los brazos abiertos. En particular, la presencia de
Destino San Javier y su conexión con el público fue destacada: su estilo
de acercarse a los asistentes y compartir la música en un ambiente de cercanía
fue un gesto que el público de Hernando no olvidará.
Por otro lado, el homenaje a los expresidentes de la Fiesta
Nacional del Maní, realizado con una impecable sincronización, demostró que no
se perdía ni un solo minuto del evento, a pesar de los tiempos muertos
necesarios para la preparación de los artistas y equipos de sonido. Este tipo
de homenajes fueron valorados por todos los presentes, que vieron en ellos un
reconocimiento justo a quienes, durante años, contribuyeron al crecimiento de
la fiesta.
Desafíos en la Integración Artística
La unión de esfuerzos de artistas locales profesionales y
amateurs fue también uno de los aspectos cruciales que emocionó. Aún se percibe
como un desafío, como un punto de partida. Si bien en esta edición se dieron
pasos importantes hacia la inclusión de las academias y grupos de Hernando, la
coordinación entre los artistas profesionales y los aficionados sigue siendo un
reto que ojalá se mantenga para que cada sea más inclusivo y se transforme en
un clásico de la ciudad y de la Fiesta. La coreógrafa Nadia Espíndola, que se
encargó de la integración de los espectáculos, reconoció que el trabajo fue
arduo, pero dejó abierta la posibilidad de que este año haya sido solo el punto
de partida.
Un Balance Crucial
En términos económicos, la fiesta se erige como una
inversión cultural y social que, a pesar de no ser lucrativa, genera un impacto
positivo en la ciudad. A pesar de la tensión por los tiempos difíciles que
atraviesa el país, se destacó que la fiesta fue posible gracias al esfuerzo
conjunto de toda la comunidad, sin caer en excesos ni despilfarros. Sin
embargo, la transparencia es clave para fortalecer la confianza de los
ciudadanos. Por ello, la invitación a presentar un balance detallado de los
gastos y ganancias de la fiesta es un paso crucial para evitar suspicacias y
garantizar que los recursos públicos se gestionen de manera eficiente.
Los Nuevos Rostros de la Fiesta
Otro de los aspectos que acaparó la atención durante esta
edición fue la elección de las nuevas embajadoras de la Fiesta Nacional del
Maní. Candela Drueta fue coronada como la nueva embajadora, mientras que Jazmín
Aramburu, de Henrando, fue Princesa; Luz
Garnero, de General Deheza, Virreina y Delfina Carrara (17 años), la nueva
Reina Nacional de esta 70° edición, Este cambio generacional demuestra la
renovación constante de la fiesta, que mantiene la esencia de la tradición,
pero también sabe adaptarse a los tiempos.
La Sombra de Trulalá y Otros Detalles
Un aspecto que muchos esperaban pero que lamentablemente no
se concretó fue la actuación de Trulalá, que no pudo estar presente
debido a problemas meteorológicos y a la imposibilidad de reprogramar su
actuación. Aunque su ausencia fue una pena, la fiesta no perdió su brillo
gracias a los artistas que se mantuvieron en la grilla.
Finalmente, un aspecto que resultó sumamente divertido
-lejos de considerarse como parte de una campaña política- fue la participación
de los funcionarios locales, como el intendente y el legislador, quienes no
dudaron en unirse a la celebración, incluso bailando sobre el escenario, un
gesto que, como decíamos, creemos que se distanció de cualquier vinculación
política y permitió que todos los presentes compartieran un momento de alegría
y camaradería.
Conclusión
La 70° Fiesta Nacional del Maní fue un rotundo éxito que
superó las expectativas en todos los frentes: organizativo, artístico y social.
El trabajo de la comunidad, los artistas, y las autoridades se vio reflejado en
un evento que, a pesar de sus desafíos, logró consolidarse como una celebración
que trasciende más allá de los límites de Hernando. Ahora, el desafío está en
mantener este nivel de excelencia y seguir avanzando hacia la construcción de
una fiesta que, como el maní, siga creciendo cada año.




