Tal como informó RH1 en publicaciones anteriores, el proyecto comenzó a gestarse hace más de un año, a partir de la búsqueda de una propuesta que permitiera recuperar la interacción entre el Instituto Pizzurno y la comunidad.
Durante más de cinco décadas, la institución fue sede de la Feria Zonal de Ciencias, una experiencia que vinculó a la escuela con la ciencia, la tecnología y la participación de otros establecimientos educativos.
A partir de ese antecedente, surgió la idea de generar un nuevo espacio que conservara ese espíritu, pero incorporando una mirada centrada en la economía circular y el desarrollo sostenible.
La iniciativa también busca demostrar que estas temáticas no pertenecen exclusivamente al ámbito ambiental: atraviesan la producción agropecuaria, la industria, el comercio, la administración y las decisiones cotidianas de cada familia.
Uno de los ejes centrales del encuentro será explicar cómo funciona este modelo y por qué representa una alternativa al sistema tradicional de producción y consumo.
Mientras que la economía lineal responde al esquema de extraer recursos, fabricar productos, utilizarlos y desecharlos, la economía circular propone aprovechar mejor los materiales, prolongar la vida útil de los productos y recuperar los residuos para reincorporarlos a nuevos procesos.
La transformación comienza mucho antes de que un material llegue al contenedor de basura. Implica revisar cómo se utilizan los recursos, qué productos se compran, cuánto duran, qué se descarta y qué posibilidades existen de reutilizar o reciclar esos materiales.
Por eso, la educación ambiental ocupa un lugar fundamental: las decisiones individuales, las prácticas empresariales y las políticas públicas pueden complementarse para reducir el impacto sobre el ambiente.
La programación prevista contempla distintas modalidades de participación.
Entre las actividades anunciadas se encuentran las conferencias de especialistas, la presentación de pósteres con proyectos e ideas de estudiantes y las denominadas experiencias circulares, en las que empresas y microemprendedores podrán compartir iniciativas vinculadas con la sustentabilidad.
Los trabajos estudiantiles estarán relacionados, entre otros ejes, con los objetivos de la Agenda 2030-2050 de las Naciones Unidas y con propuestas para promover hábitos responsables y el cuidado del ambiente.
También se prevé mostrar experiencias que la propia institución viene desarrollando, como la producción de compost, el cultivo de verduras y las iniciativas de moda circular, que permiten extender la vida útil de prendas y materiales.
La propuesta incluye, además, una feria circular sobre calle Carrascull, con la participación prevista de artesanos y emprendedores cuyos productos se relacionen con formas de producción y consumo sostenibles.
Uno de los disertantes anunciados es el ingeniero en alimentos Tomás Gill, quien brindará charlas destinadas a estudiantes de los niveles primario y secundario, abiertas también al público en general.
Su presentación, titulada “Kilómetro cero de los alimentos”, abordará el recorrido de los productos desde su origen hasta el consumo y el destino final de los desperdicios.
En una entrevista previa con RH1, Gill planteó la importancia de contar con información confiable frente a los mitos alimentarios y los mensajes que circulan en las redes sociales. También explicó que no todo alimento industrializado es necesariamente perjudicial y destacó la necesidad de aprender a interpretar las etiquetas y la información nutricional.
Su exposición pondrá el foco, además, en el consumo responsable, la producción local, los alimentos de estación, la manipulación segura y la reducción del desperdicio.
El concepto de kilómetro cero invita a reflexionar sobre las ventajas de producir y consumir alimentos en la misma región o lo más cerca posible, favoreciendo las economías locales y reduciendo, cuando las condiciones lo permiten, el impacto ambiental asociado al transporte.
En una región como Hernando, estrechamente vinculada con la actividad agropecuaria y la producción de alimentos, estos contenidos adquieren una especial relevancia.
El Congreso también recibió respaldo institucional. En septiembre, el intendente Ricardo Bianchini, junto con representantes de la Dirección de Bromatología y Ambiente, mantuvo un encuentro con directivos y alumnos del Pizzurno para conocer los alcances de la iniciativa y expresar su acompañamiento.
Asimismo, estudiantes y autoridades de la institución presentaron el proyecto ante referentes provinciales, en el marco de gestiones orientadas a sumar apoyos y compartir experiencias relacionadas con la sustentabilidad y la gestión de residuos.
La propuesta también fue presentada ante el Concejo Deliberante de Hernando, donde recibió una valoración favorable y se anunció su declaración de interés municipal.
Uno de los objetivos planteados es que esta primera edición permita consolidar una experiencia que, en el futuro, pueda ampliarse e incorporar a otros establecimientos educativos de Hernando y de la región.
Más allá de las actividades programadas, uno de los aspectos destacados del Congreso es el protagonismo de los estudiantes en su organización.
Los alumnos no solo participarán como asistentes o expositores, sino que intervienen en la planificación y coordinación de distintas áreas del evento. De esta manera, pueden vincular los contenidos aprendidos en el aula con experiencias concretas de trabajo, organización y compromiso comunitario.
La iniciativa propone que el cuidado ambiental deje de ser solamente un tema de estudio para convertirse en una práctica cotidiana, capaz de multiplicarse desde la escuela hacia los hogares, las empresas y las instituciones.
El 1.º Congreso de Economía Circular y Desarrollo Sostenible se realizará este viernes 23 de octubre, desde las 8, en el Instituto Pablo A. Pizzurno de Hernando.
La convocatoria está abierta a todo público y representa una oportunidad para conocer proyectos, escuchar a especialistas e intercambiar experiencias sobre una temática que involucra a toda la sociedad.
Con esta primera edición, el Instituto busca recuperar su histórica relación con la comunidad y, al mismo tiempo, promover una nueva mirada sobre la producción, el consumo y el cuidado de los recursos naturales.
Porque avanzar hacia un modelo más sostenible no depende de una única acción: requiere educación, participación y decisiones compartidas. Y esa transformación también puede comenzar en las aulas de Hernando.




