Como resultado de este trabajo, días atrás se concretó una venta de 3.220 kilogramos de reciclables, una cifra que marca una diferencia importante respecto al año pasado. Mientras que durante todo 2025 se realizaron solamente dos ventas, en 2026 ya se concretó una en enero y otra en junio, con expectativas de alcanzar una frecuencia mensual.
Gerard remarcó que la participación ciudadana sigue siendo fundamental para aumentar la cantidad de residuos recuperados y disminuir el volumen de basura que termina en disposición final.
Actualmente, Hernando cuenta con nueve contenedores exclusivos para botellas plásticas distribuidos en distintos sectores de la ciudad. Además, existen campanas verdes ubicadas en la Terminal de Ómnibus y en el edificio municipal donde pueden depositarse diversos materiales reciclables, entre ellos envases tetra brik, plásticos de distintos tipos, aluminio, hojalata, telas, pilas, aparatos electrónicos y aceite vegetal usado.
La funcionaria explicó que todo el material recibido es clasificado y almacenado hasta completar los volúmenes necesarios para su traslado o comercialización.
Consultada sobre los ecoladrillos, Gerard confirmó que continúan siendo recibidos por el municipio gracias a un convenio vigente con la empresa Circularis.
Los materiales plásticos contenidos en los ecoladrillos son reutilizados para la fabricación de diversos productos, mientras que la Municipalidad acumula puntos que luego pueden transformarse en elementos para uso comunitario, como juegos para plazas, vallas o equipamiento vial.
La intención es que, en el futuro, esos beneficios regresen a la ciudad en obras o equipamiento visible para los vecinos.
Si bien resulta difícil medir con precisión la reducción de residuos domiciliarios, Gerard señaló que los registros muestran una disminución en la cantidad de basura que llega a la planta de transferencia.
Un estudio realizado en 2023 determinó que cada habitante de Hernando generaba aproximadamente 700 gramos de residuos diarios, mientras que las estadísticas nacionales hablan de un promedio cercano a un kilogramo por persona por día.
La directora destacó especialmente el potencial del compostaje domiciliario, recordando que cerca del 50% de los residuos generados en los hogares son orgánicos y pueden transformarse en abono natural en lugar de convertirse en basura.
Respecto al predio donde se concentran los residuos urbanos, Gerard aclaró que actualmente funciona como una planta de transferencia y ya no como un basural tradicional.
Allí los residuos permanecen solamente el tiempo necesario hasta completar una batea que luego es trasladada a Río Tercero para su disposición final. Además, se proyectan nuevas medidas de cerramiento para evitar ingresos indebidos y reducir los inconvenientes ocasionados por residuos dispersos en sectores cercanos.
En otro tramo de la entrevista, la funcionaria aseguró que el sistema de cloración del agua funciona correctamente y que se realizan controles periódicos mediante análisis microbiológicos y físico-químicos para garantizar la calidad del servicio.
Por otra parte, destacó el intenso trabajo de educación ambiental que se desarrolla junto a instituciones educativas de la ciudad. Actualmente se llevan adelante talleres de reciclado, compostaje y cuidado ambiental en distintos niveles escolares.
Entre las experiencias mencionadas se encuentran actividades en el Instituto Santísima Trinidad, el Club Verde del Colegio Divino Corazón y la Escuela Gobernador Díaz, donde los alumnos participan activamente en proyectos vinculados al compostaje y la separación de residuos.
"Cuando logremos que cada vez más vecinos separen sus residuos y podamos vender reciclables con mayor frecuencia, veremos aún más claramente el impacto positivo que esto tiene sobre el ambiente y la reducción de basura", resumió Mariana Gerard.



