Bustos señaló que agosto comenzó luego del paso de un frente de tormentas de importancia, acompañado por nevadas significativas en la Cordillera Central y en la meseta patagónica.
Este escenario tendrá consecuencias durante los próximos días, con la presencia de vientos fríos que se harán sentir en distintas regiones.
El ingreso de aire de características polares será, de acuerdo con el análisis, uno de los elementos a seguir durante esta etapa del invierno.
Otro de los puntos destacados fue la evolución de El Niño.
Según explicó, frente a las costas de Ecuador se observa no solamente un incremento de la temperatura de la superficie del océano, sino también un ensanchamiento de las aguas cálidas por debajo de la superficie.
Este comportamiento podría derivar en una situación de Niño fuerte, fenómeno que tendría importancia en la evolución de las condiciones meteorológicas de los próximos meses.
En ese contexto, remarcó la importancia que podría adquirir la mayor presencia de vientos polares, especialmente dentro de un escenario climático que continúa mostrando cambios.
La atención también está puesta en las tradicionales tormentas de Santa Rosa, cuya ocurrencia suele ser seguida con particular interés al acercarse el final de agosto.
Bustos sostuvo que se continúa esperando este fenómeno y planteó que su presencia —o su ausencia— podría aportar indicios sobre cómo se comportará el clima durante la primavera y el verano.
De esta manera, agosto se presenta como un mes para seguir de cerca, con frío en los primeros días, la evolución de las masas de aire y un fenómeno de El Niño que, según el análisis, podría alcanzar una intensidad importante.
Como es habitual, el comentario de Leonardo Trujillo incluyó un llamado a mantener la conciencia y el cuidado del medio ambiente, una mirada que acompaña sus informes sobre la evolución del clima y las condiciones atmosféricas.




