El último informe de la Fundación COLSECOR confirmó un nuevo aumento del costo de los alimentos en las pequeñas y medianas localidades del país. En Hernando, la Canasta Básica Alimentaria volvió a ubicarse por encima del promedio general y registró un incremento cercano al 5% durante junio. La presión sobre el bolsillo de las familias continúa sin dar tregua. El relevamiento mensual realizado por la Fundación COLSECOR mostró que durante junio la Canasta Básica Alimentaria (CBA) volvió a aumentar en las localidades del interior del país, con una suba promedio del 3,9%, consolidando una tendencia que mantiene a los alimentos creciendo por encima de otros indicadores económicos. En ese escenario, Hernando vuelve a destacarse por un dato que se repite desde hace varios meses: los alimentos cuestan más que en la mayoría de las localidades incluidas en el relevamiento.
Según el informe, un adulto equivalente necesitó en Hernando alrededor de 228 mil pesos para cubrir únicamente sus necesidades alimentarias durante junio, lo que representa un incremento cercano al 5% respecto de mayo y mantiene a la ciudad entre las más caras del estudio.
Proyectado a un hogar tipo de cuatro integrantes, el costo de la Canasta Básica Alimentaria supera ampliamente los 700 mil pesos, una cifra que marca el ingreso mínimo necesario solamente para no caer por debajo de la línea de indigencia.
El dato adquiere mayor relevancia porque no se trata de un hecho aislado. Desde comienzos de 2026, Hernando aparece de manera recurrente entre las localidades con los valores más elevados de la canasta alimentaria dentro del universo relevado por la Fundación COLSECOR.
Esto significa que una familia hernandense necesita destinar más dinero que el promedio de otras ciudades del interior para comprar exactamente el mismo conjunto de alimentos básicos.
Si bien el informe no atribuye causas específicas a cada localidad, especialistas de la Fundación explican que en ciudades medianas y pequeñas influyen distintos factores, como los costos logísticos, la menor competencia comercial, la distancia de los grandes centros de distribución y las características propias de cada mercado local.
El informe también evidencia que los alimentos continúan siendo uno de los rubros con mayor presión sobre la economía familiar. Mientras la inflación general muestra una desaceleración respecto de los niveles registrados durante 2024 y parte de 2025, la evolución de la Canasta Básica Alimentaria mantiene un ritmo elevado y afecta especialmente a los hogares de menores ingresos.
Para Hernando, la conclusión vuelve a ser contundente: el costo de alimentarse continúa creciendo por encima del promedio nacional relevado por COLSECOR, consolidando a la ciudad entre las localidades más caras del interior argentino para adquirir los productos esenciales de la mesa familiar.
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Los alimentos volvieron a aumentar: la Canasta Básica Alimentaria de junio es 3,9% mayor - Fundación COLSECOR
Un informe semestral elaborado por la Fundación COLSECOR revela un marcado deterioro del poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) frente al costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA). De acuerdo con el estudio, en los últimos cinco años el salario mínimo perdió el equivalente a 107 días de alimentos para una familia tipo, reflejando la creciente dificultad para cubrir las necesidades básicas. El trabajo analiza la evolución del valor de la Canasta Básica Alimentaria en pequeñas y medianas localidades del país, relevadas por cooperativas de servicios públicos junto a la Fundación COLSECOR. La comparación histórica muestra que, mientras los precios de los alimentos crecieron de manera sostenida, el salario mínimo fue perdiendo capacidad de compra año tras año. Uno de los datos más significativos indica que, en 2021, un Salario Mínimo alcanzaba para cubrir 124,4 días de alimentación básica de una familia tipo. En cambio, en el primer semestre de 2026, esa cobertura descendió a 17,4 días, lo que representa una pérdida acumulada de 107 días de alimentos en apenas cinco años. EN LA AMPLIACIÓN TODOS LOS DETALLES. HERNANDO ESTÁ INCLUIDO COMO PARTE DEL RELEVAMIENTO
Mientras el precio del cemento en Hernando se ubica entre los más bajos del relevamiento nacional de la Fundación COLSECOR y la nafta súper prácticamente coincide con el promedio de las localidades del interior, el dato que más llama la atención es otro: la ciudad registra el gasoil más caro de las 30 localidades relevadas en siete provincias argentinas. El informe correspondiente a junio refleja realidades muy distintas para cada uno de los productos analizados y posiciona a Hernando en lugares muy diferentes según el rubro.
El nuevo Reporte Mensual de Precios (RePre) de la Fundación COLSECOR volvió a incluir a Hernando entre las 30 localidades de siete provincias relevadas para comparar los valores del cemento, la nafta súper y el gasoil con los de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). El informe, elaborado durante la primera semana de junio y difundido este jueves, muestra una tendencia significativa: la diferencia en el precio del cemento entre las localidades del interior y CABA alcanzó su nivel más bajo desde que comenzó la medición en 2021, aunque continúan observándose diferencias importantes en los combustibles. Dentro del relevamiento, Hernando volvió a ubicarse en un rango intermedio en los precios del cemento y de la nafta súper, sin aparecer entre las ciudades más caras ni entre las más económicas. En el caso del gasoil, en cambio, la ciudad continúa mostrando uno de los valores más elevados del grupo de localidades relevadas, una situación que se viene repitiendo en los últimos informes y que impacta directamente sobre el transporte, la actividad agropecuaria y los costos logísticos de la región.
El costo de los alimentos volvió a mostrar una aceleración durante junio en las localidades medianas y pequeñas del interior del país. Así lo indica el último informe de la Fundación COLSECOR, que registró un incremento del 3,9% en la Canasta Básica Alimentaria (CBA), marcando un fuerte repunte respecto al mes anterior y profundizando la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Según el relevamiento, un adulto equivalente necesitó $213.653 para cubrir sus necesidades alimentarias básicas durante junio. Esto significa que una familia tipo de cuatro integrantes requirió $660.188 para no caer por debajo de la línea de indigencia. Además, el incremento acumulado en el primer semestre del año alcanzó el 22,6%, mientras que la variación interanual llegó al 41,9%. El salario mínimo alcanza para menos de 17 días de alimentos. Uno de los datos más preocupantes del informe es la relación entre la Canasta Básica Alimentaria y el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). Durante junio, el ingreso mínimo solo permitió cubrir 16,7 días de alimentación para una familia tipo, lo que representa el décimo mes consecutivo en que el aumento de los alimentos supera la evolución del salario mínimo.
A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, la situación de las adolescentes vuelve a plantear interrogantes sobre el alcance de las políticas públicas en Argentina. Especialistas y organismos advierten sobre desafíos menos visibles que condicionan sus trayectorias: el acceso a la salud mental, la prevención de embarazos no intencionales, la permanencia escolar y la disponibilidad de redes de cuidado y acompañamiento. En los últimos años, varias de las políticas nacionales destinadas a estos temas fueron reducidas, modificadas o discontinuadas. Al mismo tiempo, algunas provincias comenzaron a desarrollar respuestas propias para sostener programas de prevención, asistencia y revinculación educativa. En este escenario, nos preguntamos: ¿qué capacidad tienen hoy las instituciones para acompañarlas?. De eso habla esta nueva agenda pública de Fundación COLSECOR.